La enfermedad del corazón y los vasos es la primera causa de muerte en México y en el mundo. Cada año, decenas de miles de personas sufren un infarto o un evento cerebrovascular que se podía haber evitado. Casi nunca llegan "de repente": son la suma de factores de riesgo que se pueden identificar y, muchas veces, corregir.

Saber cuáles son tus factores de riesgo es el primer paso para tomar las riendas de tu salud. No se trata de obsesionarte, sino de decidir con información. Algunos no dependen de ti (la edad, los genes), pero la mayoría vienen de hábitos y condiciones que sí puedes cambiar. Aquí te ayudo a reconocerlos.

Tipos de factores de riesgo cardiovascular

En cardiología los factores de riesgo se dividen en dos grupos, según puedas o no hacer algo al respecto:

Lo que vemos en la práctica es claro: la mayoría de los infartos evitables ocurren en gente que tenía 2 o 3 factores modificables sin atender. Y la buena noticia es que actuar sobre ellos da resultados medibles en poco tiempo.

6 factores de riesgo que SÍ puedes modificar

Aquí es donde lo que hagas cambia el pronóstico. Cada uno se trabaja con hábitos, con tratamiento médico o con las dos cosas.

1. Hipertensión arterial

La presión alta mantenida va deteriorando las arterias, sobrecarga el corazón y multiplica el riesgo de infarto, de evento cerebrovascular y de falla renal. Según las guías más recientes, hay hipertensión cuando la presión se mantiene en ≥130/80 mmHg. En México, casi la mitad de quienes la tienen ni siquiera lo saben.

Tener la presión bien controlada baja el riesgo de eventos cardiovasculares hasta un 35-40%. Aprende más sobre hipertensión arterial.

2. Diabetes mellitus tipo 2

La diabetes daña directamente las arterias del corazón y multiplica el riesgo cardiovascular de 2 a 4 veces. De hecho, una persona con diabetes tiene el mismo riesgo de infarto que alguien sin diabetes que ya tuvo uno. Por eso no basta con controlar la glucosa: hace falta prevención cardiovascular en serio.

Las metas clave: glucosa en ayuno < 130 mg/dl, hemoglobina glicosilada < 7% y un manejo coordinado entre tu endocrinólogo y tu cardiólogo.

3. Colesterol elevado (dislipidemia)

El colesterol LDL (el "malo") es el que más contribuye a que se formen placas en las arterias del corazón. La meta a la que debes llegar depende de tu riesgo cardiovascular global:

El manejo junta alimentación cardiosaludable, ejercicio y, cuando hace falta, estatinas u otros medicamentos para bajar los lípidos.

4. Tabaquismo

Fumar lastima el endotelio (la capa interna de las arterias), sube la presión, baja el colesterol HDL (el "bueno"), favorece los coágulos y acelera la aterosclerosis. Es el factor que más rápido se revierte: al dejarlo, el riesgo empieza a bajar en semanas y, en unos 10-15 años, se iguala al de quien nunca fumó.

Y ojo con el vapeo: aunque lo vendan como "menos dañino", también lastima el endotelio y ya se le conocen efectos cardiovasculares negativos.

5. Obesidad y sobrepeso

La grasa abdominal (obesidad central) es la más peligrosa, porque va de la mano de resistencia a la insulina, hipertensión y colesterol alto. Una cintura > 102 cm en hombres o > 88 cm en mujeres ya es motivo de atención.

Bajar apenas un 5-10% del peso, cuando hay sobrepeso, ya da beneficios que se notan: baja la presión, la glucosa y el colesterol, y el corazón trabaja mejor.

6. Sedentarismo

El sedentarismo pesa por sí solo, tanto como fumar o la presión alta. La OMS recomienda al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica moderada (caminar rápido, nadar, bici) o 75 minutos de actividad intensa, más ejercicios de fuerza 2 días a la semana.

Otros factores que van ganando peso

La cardiología de hoy también toma en cuenta el estrés crónico, los problemas de sueño (como la apnea), la enfermedad renal crónica y la inflamación del cuerpo. Si tienes alguno, díselo a tu cardiólogo: pueden cambiar bastante tu plan de prevención.

Factores de riesgo que NO puedes cambiar

Estos no se "tratan", pero saber que los tienes te dice de qué punto partes y con cuánta firmeza debes atacar los que sí puedes cambiar.

Edad

El riesgo sube con los años. Cuenta como factor por sí solo en hombres de más de 45 y mujeres de más de 55 (o tras la menopausia). Pasados los 65, casi cualquier persona debería revisarse el corazón de forma periódica.

Sexo

Antes de los 55, los hombres cargan con más riesgo. Tras la menopausia, las mujeres lo alcanzan rápido y en algunos grupos lo superan. Y ellas tienen más mortalidad ante un primer infarto, en parte porque sus síntomas son menos típicos y el diagnóstico llega tarde.

Antecedente familiar de enfermedad cardiovascular temprana

Que un familiar de primer grado (papá, mamá, hermano) haya tenido un infarto o muerte súbita antes de los 55 (hombres) o 65 (mujeres) sube mucho tu riesgo. Se heredan la tendencia a la hipertensión, al colesterol alto, a la diabetes y a la disfunción del endotelio.

Etnia

Hay grupos con más predisposición. En México, la población mestiza presenta mucho síndrome metabólico, lo que sube el riesgo de base, y en la población indígena la diabetes tipo 2 es muy frecuente, otro factor cardiovascular de peso.

Cómo los factores se multiplican entre sí (no se suman)

Este es uno de los puntos que más conviene entender: los factores no se suman, se multiplican. Alguien con dos factores juntos puede tener 4 a 8 veces más riesgo, no el doble. Y con cuatro factores, el riesgo se dispara de forma exponencial.

Por eso, en prevención, no alcanza con controlar "más o menos" cada factor: conviene llevarlos todos lo mejor posible, porque el beneficio también se multiplica. Bajar el LDL un 30%, controlar la presión y dejar de fumar no se suman entre sí: se potencian.

El cardiólogo estima tu riesgo global a 10 años con escalas como Framingham, SCORE o ASCVD, que miran todos tus factores a la vez y dan una probabilidad concreta de evento. Con eso se decide, por ejemplo, cuándo empezar estatinas, antihipertensivos o antiagregantes.

Cómo evaluar tu riesgo cardiovascular real

Una autoevaluación rápida te orienta, aunque la valoración de verdad la da la consulta médica. Cuenta cuántos de estos puntos te aplican:

Interpreta tu resultado

0-1 puntos: Riesgo bajo. Mantén hábitos saludables y chequeos generales.
2-3 puntos: Riesgo intermedio. Conviene una valoración cardiovascular preventiva con cardiólogo en los próximos meses.
4 o más puntos: Riesgo elevado. Es altamente recomendable consultar a un cardiólogo lo antes posible, aunque te sientas bien.

Cardiología preventiva

Conoce tu riesgo cardiovascular real

Valoración cardiovascular preventiva con el Dr. Juan Carlos Mandujano, cardiólogo con subespecialidad en electrofisiología, en el Hospital Ángeles Lindavista. Diagnóstico claro y un plan a tu medida.

No esperes a sentir algo. La enfermedad cardiovascular suele ir callada hasta que da la cara con un evento serio. Ve al cardiólogo en estos casos, aunque te sientas bien:

Y desde luego, ve de inmediato si tienes dolor opresivo en el pecho, te falta el aire con un esfuerzo moderado, sientes palpitaciones seguidas, mareos o desmayos. Ahí no toca "esperar a ver si se pasa". Conoce más sobre infarto al miocardio y angina de pecho.

Plan de prevención cardiovascular: por dónde empezar

El plan de prevención que mejor funciona es a la medida y ataca varios frentes. Aun así, hay pasos que le sirven a cualquiera con factores de riesgo y puedes empezar hoy:

1. Conoce tus números base

Tómate la presión varias veces, en semanas distintas (no solo en el consultorio). Hazte un perfil de lípidos completo y glucosa en ayuno una vez al año si tienes factores de riesgo, o cada 2-3 años si te ves sano.

2. Aliméntate con sentido común cardiovascular

La dieta mediterránea es la que más evidencia tiene a favor: aceite de oliva extravirgen, pescado (sobre todo azul, como salmón o sardinas), muchas frutas y verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. Y baja fuerte las carnes rojas procesadas, los azúcares simples y los ultraprocesados.

3. Muévete consistentemente

No hace falta que te vuelvas atleta. Caminar de 30 a 45 minutos al día, 5 días por semana, ya da beneficios claros. Si le sumas 2 sesiones de fuerza a la semana, mejor todavía. La constancia importa más que la intensidad.

4. Cuida tu sueño

Dormir de 7 a 8 horas de buena calidad protege el corazón. Si roncas fuerte o andas somnoliento de día, vale la pena revisar una posible apnea del sueño, un factor que se ha reconocido hace poco.

5. Maneja tu estrés

El estrés sostenido sube el cortisol y favorece hipertensión, inflamación y arritmias. Meditación, terapia, ejercicio, algún pasatiempo, buenas relaciones: todo suma.

6. Si tomas medicamentos, tómalos religiosamente

El mejor medicamento es el que de verdad te tomas. Dejar a medias los antihipertensivos, las estatinas o los hipoglucemiantes es una de las causas más comunes de eventos que se podían evitar.

7. Revisión periódica con cardiólogo

Con factores de riesgo, una revisión cardiológica cada uno o dos años deja afinar tu plan según cómo cambie tu perfil. Prevenir siempre sale más barato, es menos invasivo y funciona mejor que atender un evento ya instalado.

El 80/20 de la prevención

El grueso del beneficio viene de unas pocas cosas: no fumar, controlar presión, diabetes y colesterol, moverte seguido y dormir bien. Si haces estas seis razonablemente bien, ya te protegiste más que con cualquier suplemento, dieta milagro o tratamiento suelto.

Preguntas frecuentes sobre factores de riesgo cardiovascular

¿Cuál es el factor de riesgo cardiovascular más peligroso?
No existe un único culpable: el peligro se dispara cuando se juntan varios. Dicho eso, el tabaco es de los que más rápido se revierten; al dejar de fumar el riesgo empieza a caer en pocas semanas y, en unos 10 a 15 años, se acerca al de alguien que nunca fumó.
¿A qué edad debo empezar a preocuparme por mi riesgo cardiovascular?
Los hombres desde los 40 y las mujeres desde los 50 (o la menopausia) deberían hacerse una valoración cardiovascular preventiva. Si ya cargas con diabetes, hipertensión, obesidad o infartos tempranos en la familia, conviene empezar antes, incluso a los 30.
¿Cómo puedo saber mi riesgo cardiovascular?
En la consulta, el cardiólogo lo estima con escalas como Framingham, SCORE o ASCVD, que juntan tu edad, sexo, presión, colesterol, tabaquismo y diabetes. El resultado es una probabilidad concreta de tener un evento en 10 años, y con eso se deciden las medidas preventivas.
¿Puedo revertir el daño cardiovascular ya hecho?
El daño que ya está hecho (cicatrices de un infarto, hipertrofia, arterias calcificadas) casi nunca desaparece, pero sí se puede frenar su avance —e incluso mejorar algo— con buen tratamiento y cambios de fondo en el estilo de vida. Por eso conviene detectar y tratar los factores de riesgo cuanto antes.
¿Las mujeres tienen menos riesgo cardiovascular que los hombres?
Solo hasta la menopausia, cuando los estrógenos dan cierta protección. Después, las mujeres alcanzan o superan el riesgo de los hombres, y encima tienen más mortalidad ante un primer infarto, en parte porque sus síntomas suelen ser atípicos (fatiga, náusea, molestia en el abdomen) y se diagnostica tarde.
¿El estrés realmente causa infartos?
El estrés crónico sí cuenta como factor de riesgo, y un episodio agudo muy fuerte puede desencadenar un infarto en quien ya tiene enfermedad coronaria. Actúa por varios caminos: sube la presión y el cortisol, favorece la inflamación, altera la coagulación y suele venir con hábitos dañinos (fumar más, comer mal, dormir poco).
¿Cuándo debo acudir al cardiólogo por factores de riesgo?
Ve al cardiólogo si tienes dos o más factores de riesgo juntos, si te acaban de diagnosticar hipertensión o diabetes, si hubo un infarto antes de los 55 (hombres) o 65 (mujeres) en un familiar cercano, o si aparecen síntomas como dolor de pecho, palpitaciones o falta de aire al esfuerzo. Prevenir siempre rinde más que reaccionar a un evento.
¿Qué estudios cardiológicos me corresponden si tengo factores de riesgo?
Lo mínimo es una consulta cardiológica con electrocardiograma, más perfil de lípidos y glucosa. Según lo que salga, el cardiólogo puede pedir ecocardiograma, prueba de esfuerzo, Holter o MAPA. Conoce más sobre estudios cardiológicos y sus precios.
JM
Dr. Juan Carlos Mandujano Magdaleno
Cardiólogo · Electrofisiología · Lindavista, CDMX

Médico Cirujano por la UNAM (Céd. 9686283) y Cardiólogo formado en el Instituto Nacional de Cardiología «Ignacio Chávez» (Céd. 12897590), con especialización en Electrofisiología Cardíaca para el diagnóstico y tratamiento de arritmias, marcapasos y ablación. Atiende en el Hospital Ángeles Lindavista, CDMX.

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